NUESTRA APARENTE RENDICION

Ayunos tomaron la plaza, redes tomaron los medios

El 5 de junio del 2014, a cinco años del incendio de la guardería ABC en donde murieron 49 niños y más de 70 quedaron lesionados, Estela Báez Gill sorprendió a propios y extraños cuando emplazó a una huelga de hambre si Enrique Peña Nieto no les concedía una audiencia a las madres y padres deudos de la tragedia de la guardería. El emplazamiento a huelga lo hizo en el Zócalo de la Ciudad de México en el mitin que anualmente se realiza al finalizar la marcha conmemorativa del mayor infanticidio en la historia de México. 

 

Julio Cesar Márquez, sabía que su esposa estaba dispuesta a llegar a las últimas consecuencias en su exigencia de justicia y de audiencia, sin embargo nunca imaginó que haría el anuncio del emplazamiento en el Zócalo. La noticia conmocionó a activistas, periodistas, intelectuales y en general a cualquier ciudadano que ha dado seguimiento al caso ABC. 

Preocupados por esta decisión, un grupo de ciudadanos auto organizados de Hermosillo  -Rosa María OLeary y Lilly Baldenegro por parte de las ONG no alineadas y el padre Jorge Martínez y Martha Rosalía Rodríguez de la Parroquia Universitaria- anunciaron que a partir del 19 de junio comenzarían con unos ayunos de 24 horas por relevos en la Plaza Zaragoza de Hermosillo, para así hacer presión al ejecutivo federal en el emplazamiento a huelga de hambre hecho por Estela. 

La madre de Yeye escogió el 19 de julio para comenzar su huelga de hambre, si su petición de audiencia no era respondida, porque así se cumplirían dos años y un mes de la promesa de campaña que Peña Nieto les hizo a las madres y padres deudos de la tragedia en Ciudad Obregón.  

Los ayunos ciudadanos de 24 horas por relevos, tendrían el propósito de evitar que Estela Báez Gill se viera en la necesidad de exponer su vida con una huelga de hambre, por la insensibilidad de un gobierno federal que no da señales de interés por el caso del infanticidio. Por eso, cuando estos ayunos finalizaron, después de que el ejecutivo federal dio señales de interés para atender a Estela Báez y que la madre decidiera no ir a la huelga, la Plaza Zaragoza se llenó de una digna alegría. Una alegría que no olvida que se debe de seguir alerta, que apenas es una batalla ganada, que esto únicamente fue la toma de una Bastilla ciudadana y que hacen falta muchas otras luchas. 

 

La llamada

Erick o Danny, como quiera uno llamarlo, venía de <<ráete>> cuando vio por primera vez el letrero de Hermosillo en la entrada de la carretera a Nogales. No tenía planeado detenerse, quería continuar hasta Obregón, pero su pecho le empezó a susurrar al oído, le decía que debía bajarse. Pide que lo tiren en la estación de autobuses y desde allí comienza a caminar en busca del centro de la ciudad. En un OXXO le indican la dirección y a media noche llega a la plaza Zaragoza. Duerme en medio de los palacios del Gobierno Estatal y el del municipal. Al día siguiente se percata de que un padre pone una casa de campaña frente al palacio de Gobierno, ve la manta del conteo regresivo de los ayunos y no le presta más atención, se lanza a recorrer el centro de la ciudad. Esa misma tarde se acercará al campamento de los ayunantes para averiguar los motivos de la protesta. Acto inmediato, Erick pondría su casa de campaña al lado de la del padre, haciendo de ese espacio su domicilio para el próximo mes. 

Cómo Erick muchos ciudadanos atendieron el llamado para ser parte de los ayunos cada vez que pasaban por el campamento instalado el 19 de junio, varios de ellos sin tener en claro qué tanto se iban a poder comprometer. El apoderamiento de la plaza Zaragoza por parte de los ayunantes y aquellos que se acercaban a hacerles compañía se volvería en un pequeño ejercicio ciudadano que marcaría la plaza por todo un mes. Del mismo modo, los convocantes a los ayunos tampoco tenían idea de cómo respondería la ciudadanía. La verdad estaban nerviosos, tal vez un poco inseguros de que la gente no se apuntara para ayunar y no pudieran lograr el cometido. No fue así, siempre hubo alguien y nunca les faltó compañía a los ayunantes.

 

Tomamos la plaza, la red y controlamos a los medios

Cuando el padre Jorge Martínez y Martha Rosalía Rodríguez iniciaron los ayunos el 19 de junio lo hicieron con poca promoción. Apenas unos cuantos medios locales habían anunciado el ejercicio de los ayunos de 24 horas con relevos y otras pocas cuentas de Facebook y Twitter daban a conocer esta actividad. Silvia Núñez se había puesto el propósito de hacer una bitácora de los ayunantes y cada día visitaba el campamento para tomar fotos y subir a la red una nota periodística con el material periodístico recogido. Del mismo modo Cayetano Lucero los visitaba y les tomaba fotos y videos. En poco tiempo los usuarios de Facebook de Hermosillo y otros más de todo el país, comenzaron a compartir el material que generaban Silvia y Cayetano. Lo que sucedía en un campamento en la plaza Zaragoza se volvía viral.

 

El uso estratégico de las redes en esta modesta acampada fue la principal herramienta para hacer que los ayunantes se pudieran auto organizar y cohesionarse para ir creando un discurso colectivo. La plaza y las redes sociales se vincularon para crear un espacio, tanto digital como real, en el cual los hermosillenses se empoderaron. Cuando el miércoles 16 se llamó a una rueda de prensa la relación con los medios había cambiado. Ahora los medios atendían a los ayunantes y buscaban dar a conocer lo que estos daban a conocer. Los ayunantes controlaron los medios mainstream después de haber ocupado la plaza y las redes.  

Dos días más porque no somos perros de Pavlov

El martes 15 de julio Ciro Gómez Leiva da a conocer que la presidencia de la república se reunirá con las madres y padres afectados en el incendio de la Guardería ABC. La información es parcialmente cierta. Julio Cesar Márquez les cuenta a los ayunantes de la Plaza Zaragoza como la presidencia comenzaba a contactar con ellos, las condiciones que les daban a Estela y a él para la realización de la audiencia. En primer lugar esta reunión únicamente se daría con los padres firmantes de la petición de audiencia, los cuales nada más son Estela y Julio. Pese a esas condiciones  la madre de Yeye decidió no irse a huelga de hambre y así no arriesgar su salud.

Los ayunantes por su parte no saben qué decisión tomar. Por una parte se sienten complacidos porque Estela no tendrá que irse a una huelga de hambre, y por tanto, porque el objetivo central de los ayunos había sido concretado; sin embargo, dudan de la palabra del ejecutivo y ya le agarraron gusto a ocupar la plaza en la demanda de justicia. Julio les dice que a él y a su mujer les parece bien que continúen hasta el 18 de julio.

 Se decide terminar los ayunos como lo habían planeado, con un ayuno colectivo de 12 horas el viernes 18. Vieron que era importante reconocerse a sí mismos una victoria, porque por desgracia son pocas en México y por lo tanto cuando se logran es importante reconocerlas y celebrarlas. Pero también vieron que era importante remarcar que la ciudadanía sigue vigilante y que no dejara solos a los padres ABC tan fácilmente. Y es que el gobierno ha acondicionado con los sindicatos una relación en la cual la gente demanda, el gobierno o el patrón da un paliativo, y la sociedad deja de protestar sin resolver los problemas de fondo. 

Los ayunantes decidieron romper con ese condicionamiento pavloviano. Por eso se quedaron dos días más. Para decir que seguían pendientes, que no se tragan los paliativos que quieren soluciones de fondo y están dispuestos a organizarse para lograr sus metas, para alcanzar la justicia en el caso ABC, así como en muchos otros.

 

El primer bordado que se entrega

El último día de ayuno se cerró con un mitin con todos los ayunantes, quienes en algún momento fueron acompañantes o donaron hielo y sueros. Asistieron Julio y Estela para dar las gracias, al mismo tiempo que ellos recibían el agradecimiento por haber inspirado a una ciudadanía que deseaba solidarizarse en la lucha por la justicia ABC y por la ocupación de espacios públicos para la construcción de discursos colectivos que permitan regenerar el tejido social.

 

Aun más que un campamento, en la Plaza Zaragoza el tejido social se activó con el emplazamiento a huelga, sirvió para reunir colectivos en todo el país durante todo el mes. Desde Puebla, el grupo de Bordando por la Paz envío cuarenta y nueve bordados para cada uno de los niños que perdieron la vida. En el Distrito Federal se juntaron firmas de intelectuales, escritores y activistas, así como también se organizaron para acompañar a Estela en caso de que se viera en la necesidad de irse a la huelga de hambre. La acampada que iniciaba en Hermosillo amenazaba con tener sus replicas en todo el país, con unir más colectividades y regenerar más el tejido social. Tal vez por eso el ejecutivo federal decidió detenerlo dándole audiencia a Estela y a Julio. 

A pesar de que aún no hay fecha para la audiencia que prometió el ejecutivo federal, en Hermosillo se celebró el triunfo. Se le dio a Estela el bordado que le hicieron a Yeye en Puebla, como una forma de simbolizar que los lazos hechos en esta acampada entre colectivos de todo México seguirán vivos para reactivarse cada vez que sea necesario. Porque a pesar de que esta vez ganamos únicamente una audiencia, ya aprendimos que unidos somos más fuertes y que ocupando y resistiendo ellos nos temen. 

 

Aspirinas

A la memoria de José Luis Piñeyro, colega y amigo. 

Los gobiernos de El Salvador, Guatemala, Honduras y México se tragaron completo el plan de Barack Obama pese a su cortoplacismo y limitaciones.

Hollywood concede a los niños un trato especial porque hasta los asesinos más sanguinarios se reblandecen casi siempre ante infantes. No es el caso con los menores centroamericanos que han sacado lo mejor y lo peor de esa sociedad cuyos gobernantes coinciden en el objetivo y disienten en el método. La derecha quisiera construir una fortaleza e instalar un puente aéreo permanente para regresar a los extranjeros a sus países de origen; el gobierno de Obama busca lo mismo pero usa a terceros. El 30 de junio informó al Congreso que ya tenía “acuerdos concretos con El Salvador, Guatemala, Honduras y México para frenar el flujo de migrantes”.

Pensaba, supongo, en la Declaración de Managua aprobada el 27 de junio por los países de la región. En ella asumen la “corresponsabilidad regional” y se comprometen a frenar el éxodo informando a los migrantes potenciales sobre los "peligros del viaje" y la cerrazón de los Estados Unidos. El mensaje es: no salgan de sus guetos y observen cómo son regresados quienes han buscado llegar o quedarse en el país del norte.

La función de México es como la del cadenero de antro: detener y regresar a sus casas a quienes señala el patrón. El 7 de julio Enrique Peña Nieto se desplazó hasta Catazajá, Chiapas para presentar el Programa Frontera Sur. Ahí anunció “el reforzamiento de medidas para ordenar y dar mayor seguridad al complejo fenómeno migratorio”.

Dado lo espinoso del asunto, llenó su discurso de eufemismos. Los niños no serán encarcelados sino “resguardados”, no se les deportará sino que disfrutarán de una “adecuada repatriación”, los retenes son “líneas móviles de control” y no se les permitirá subirse a La Bestia para que no “arriesguen sus vidas”. La empresa concesionaria le añadió la dosis de humor macabro al informar que triplicará la velocidad del tren: pasará de 10 a 30 kilómetros por hora. Las piezas embonarán gracias a una Coordinación para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur que engrosará la cada vez más poblada Secretaría de Gobernación. Bucareli ya parece Gaza.

El plan de Obama es deficiente porque, al igual que la Alianza para el Progreso de John F. Kennedy (1961), tiene supuestos erróneos y ausencias notables. Es evidente que el próximo viernes los gobernantes de El Salvador, Guatemala y Honduras le dirán a Obama lo que este quiere oír, pero carecen de la fuerza y la voluntad para modificar las causas de la migración: la infame distribución del ingreso y la violencia criminal.

Es difícil que el gobierno de Peña Nieto frene una migración protegida por los grupos sociales y delincuenciales que han encontrado una mina de oro en la explotación de los desventurados que cruzan el infierno mexicano. Tampoco está fácil que ordene la caótica frontera sur, ni se le ve voluntad de erradicar la corrupción en el Instituto Nacional de Migración y en todas aquellas instituciones públicas que se benefician de la migración. Lo más probable es que crezcan las violaciones a los derechos humanos… y la intensidad de las críticas por la indiferencia mexicana hacia las víctimas.

El plan de Obama es incompleto. En mi página de Internet puse la Carta de Obama, la Declaración de Managua y el discurso de Peña Nieto. Podrán observar que no mencionan el papel de las corrupciones gubernamentales en estas migraciones ni reconocen que los desplazamientos de población están interconcetados con el tráfico de drogas, armas y dinero.

Los supuestos falsos y los huecos informativos son una invitación a la diplomacia mexicana para que reverdezca sus laureles y se convierta en el actor que presenta y promueve una respuesta integral que incorpora las múltiples dimensiones tras los desplazamientos de población que son, insisto, piezas del crucigrama mayor que tiene a la violencia como protagonista. Lo que nos venden como solución es un ataque inhumano a la parte más débil de la cadena que sólo agravará la tragedia humanitaria. No se engañen, ese plan combate el cáncer con aspirinas. 

 

La miscelánea

El martes 29 a las 12 pm el Seminario sobre la Violencia de El Colegio de México (Camino al Ajusco 20) recibirá a Bruce Bagley, quien hablará sobre la fragmentación de los carteles en Colombia y México. Comentarán la conferencia el vicealmirante Enrique Sarmiento Beltrán y Raúl Benítez Manaut, moderará Lorenzo Meyer.

 

 

 

 

 

Doña Rosa: del thriller oficial a la telenovela intelectual

Publicado en Marco Lara Klahr

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El caso de doña Rosa del Carmen Verduzco, directora del albergue zamorano La gran familia, en nada se parece a la comedia televisiva setentera La criada bien criada. Pero en el debate mediático tiene su tufillo, en una sociedad donde la justicia penal sigue siendo una abstracción que solo se materializa cuando su garra arbitraria nos ase por el cuello.

Después de que esta controversial filántropa de 81 años de edad fuera detenida durante un desproporcionado ―y hasta descabellado, considerando que actividades criminales como el secuestro, la producción de drogas y los contrabandos no cesan en Michoacán, no obstante su paramilitarización― operativo policiaco-militar [julio 15, 2014], por supuestamente abusar de cientos de personas menores de 18 años en su albergue, se impusieron en el debate mediático dos posiciones predominantes:

1) La predecible de los periodistas y los medios industriales que, en general, se ciñe sumisamente a la versión oficial ―en este caso, de la Procuraduría General de la República―, es alarmista y criminalizante, y no refleja el menor interés en que este tipo de fenómenos sea ampliamente revisado por la sociedad, para encontrarle soluciones, sino que se limita a recoger, maquilar y vender la información bajo el exacto encuadre que le inoculó aquella fuente. Así se rodó una vez más el thriller gubernamental.

2) La de diversos intelectuales que reaccionaron de manera oportuna, pero sentimental, casi lacrimógena, secundados por un puñado de líderes sociales, situando la discusión, también de manera predecible, en el terreno de lo que ellos creen, sienten, intuyen, han escuchado o les consta sobre doña Rosa, recreando una trama telenovelera al estilo La criada bien criada.

Este nivel de debate exhibe un déficit social de cultura jurídica; a riesgo de parecer ingenuo y reiterativo, enlistaré los aspectos esenciales que, considero, está omitiendo:

1) Una denuncia penal no es lo mismo que una sentencia condenatoria penal; la primera deriva, entre otras, de esta doble presunción: a) alguien incurrió posiblemente en conductas tipificadas como delitos, y b) tras constatar que así fue, el fiscal inicia una investigación para reunir material probatorio y acusar, si corresponde, a quien podría haber incurrido en ella. En cambio, la sentencia condenatoria es emitida por el juez al cabo de un proceso y, si es en firme, se convierte en verdad judicial.

2) De acuerdo con esta lógica, en tanto fiscal, la PGR es parte en el conflicto del orden penal y, en consecuencia, la suya es una versión ―legítimamente― interesada, por lo cual en absoluto suplirá la del juez.

3) En virtud del principio de presunción de inocencia, mientras no sea procesada y juzgada penalmente, doña Rosa es inocente, al margen de lo que diga la PGR, los periodistas o, en general, los ciudadanos, y a despecho de las imágenes y acusaciones que esa institución ha diseminado entre la sociedad, a través de los medios industriales.

4) Podríamos ponernos sagaces o sentimentales, aventurando suposiciones positivas o negativas hacia doña Rosa, que además puede caernos bien o mal, pero eso es irrelevante para el debido proceso: repito, ella es inocente hasta que, por medios legales, el Estado demuestre lo contrario y reciba una sentencia condenatoria en firme.

Uno de los problemas de origen es el comportamiento comunicacional de la PGR: incapaz de transcenderse a sí misma, no obstante el nuevo entorno penal de tipo acusatorio, se obstina en comunicarse con la ciudadanía, a través de medios y periodistas, según los cartabones del viejo y autoritario modelo inquisitivo de justica penal. Lo hace así, en parte, por su anquilosamiento, pero también porque es políticamente redituable en el corto plazo.

Pero una buena noticia es que el tiempo se acaba: conforme vaya entrando en vigor en los estados y a nivel federal el Código Nacional de Procedimientos Penales, hasta quedar totalmente en vigencia en junio de 2016, los funcionarios de todos los niveles no podrán, salvo que deseen delinquir en flagrancia, exhibir a personas detenidas, investigadas o imputadas de delito como lo hicieron con doña Rosa.

Recordemos, una vez más, lo que dice dicho código al respecto: como parte de los derechos humanos de la justicia penal, entre las garantías de la persona imputada prevé que esta tendrá derecho «A no ser expuesto a los medios de comunicación» y «A no ser presentado ante la comunidad como culpable».

Eso es lo que está ya en puerta, de modo que nos queda poco, muy poco tiempo para seguir aferrados al thriller oficial o a la telenovela intelectual, ambos tan redituables para una industria noticiosa que, como el viejo sistema de justicia penal, parece no poder salir de su mentalidad inquisitiva.

¿Qué creo yo de doña Rosa del Carmen Verduzco? Bah, eso no tiene por qué importar para la Justicia, aun cuando yo tuviera los más sublimes sentimientos. Lo esencial es lo que la PGR sea capaz de probar y el rigor del juez al emitir su veredicto. 

marcolaraklahr.mx

Todos en Zamora sabían que Mamá Rosa manejaba la policía a su antojo: ONG

María del Refugio Hernández tenía la esperanza de recuperar a su hijo en enero pasado, después de 10 años. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco emitió una recomendación para que Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, Mamá Rosa, se lo entregara, pero la fundadora y directora del albergue La Gran Familia se negó a acatar la disposición 01/2014V.

La verdadera Mamá Rosa

Publicado en Lydia Cacho: PLAN B

Ayer los noticieros anunciaban con grandes titulares el rescate de niños y niñas “secuestrados” en el albergue de Michoacán operado por Rosa del Carmen Verduzco, conocida como Mamá Rosa. De inmediato en redes sociales se comenzó a decir que trabajaba con La Tuta, que explotaba a los niños y niñas y que les alimentaba con basura. Pero hay una historia detrás de las notas periodísticas que simplemente reproducen lo dicho por una autoridad que ha demostrado ser consistentemente incapaz en cuanto a la protección de niñas, niños y jóvenes.

Rosa del Carmen Verduzco tenía doce años en 1947 cuando descubrió la existencia de cientos de niños a quienes la gente llamaba “los callejeros”. Comenzó a pedir a las personas adultas que ayudaran a esos niños y, en cuanto tuvo edad para ser escuchada, logró que varias familias les dieran comida a estos niños que vivían en el abandono y la miseria. Más tarde el gobierno de Zamora, Michoacán, y la iniciativa privada comenzaron a  ayudarla para resolver un problema que nadie más atendía. A fines de los años sesenta ya se conocía su propia casa como La casa hogar de Zamora, donde acogía a niños y niñas para darles alimentos, educación y clases de música. Entonces Rosa fue al cine a ver una película llamada De la familia y uno más, salió inspirada y decidió dar de alta su albergue como asociación civil sin fines de lucro  y llamarla La gran familia; porque para ella su trabajo consistía en dares una familia a quienes carecían de ella. (Para aquellos que vinculan el nombre con el cártel michoacano, nada más errado).

Durante seis décadas Rosa dedicó su vida a trabajar con estos niños y niñas. Seis mil han salido de ese hogar con estudios y habilidades para trabajar. Los niños la bautizaron como Mamá Rosa desde hace décadas, aunque algunos la llamaban la directora, porque su amor por la música clásica y por el arte la llevaron a convertir su albergue en una escuela de música en la cuál se crearon orquestas de música clásica, grupos de mariachis, quintetos de metales, marimbas y sinfónicas. Estos grupos dieron la vuelta al país, tocaron en Cuba y en festivales musicales varios; Mamá Rosa tiene cientos de fotografías de esos eventos que en su momento fueron documentados por la prensa.

Tal fue su prestigio que ex presidentes, senadoras, activistas, periodistas, escritores e intelectuales, poetas y músicos renombrados visitaron la casa hogar durante años para descubrir ese centro musical que funcionaba con puras donaciones, casi todas en especie. Con muy poco conocimiento administrativo pero harta convicción, Rosa del Carmen consiguió que la SEP reconociera los estudios de su casa hogar, luego de supervisar el modelo, también el INBA y CONACULTA celebraron y apoyaron esa curiosa escuela de música que daba sentido de vida a niños y niñas abandonados por sus padres, que había huido de la violencia doméstica, del abuso sexual, de la explotación laboral en barrios y ranchos aledaños.

Ciertamente Rosa es más parecida a una especie de Madre Teresa caritativa que a una activista moderna. Ahora tiene 79 años, está agotada y vive como siempre vivió: en la austeridad total, pues todo lo da a la casa hogar. Ella no es la única responsable, en las últimas dos décadas el DIF estatal, la alcaldía de Zamora y la Procuraduría de Justicia, recurrieron a Mamá Rosa para entregarle a niños, niñas y jóvenes huérfanos por el narcotráfico, o rescatados de familias que les violaban, les golpeaban, explotaban o simplemente les abandonaron en las calles. Con la crisis económica y social de los últimos años, la sociedad michoacana dejó de apoyar económicamente a La gran familia, lo mismo que el propio gobierno local, que ahora destina (supuestamente) todos sus recursos a la seguridad policíaca.

Rosa del Carmen llevaba años agotada, y como otros esfuerzos de la sociedad civil por salvar a la infancia atrapada entre una cultura narca y la creciente impunidad ante la violencia intrafamiliar, quedó aislada y sin recursos. Ya a nadie le interesaban las orquestas, porque todo lo que sale de Michoacán, dixit la prensa, son drogas, violencia y corrupción.

Ahora mismo el procurador general Murillo Karam y el nuevo gobernador michoacano han anunciado una terrible crisis al interior del albergue. Aseguran que la policía está documentando las condiciones en que vivían cientos de niñas y niños. No estoy allá para corroborar los dichos y o negarlos.

Revelan que estaban en situación carcelaria, pero lo que si sé es que Mamá Rosa es una anciana enferma de casi 80 años y poca fuerza física, que le ayudaban a trabajar en la casa una cocinera, maestras de música y un par de voluntarias. Que la puerta principal no tiene candados para impedir la salida de nadie. También sé que no hay sectas detrás de este esfuerzo, ni dinero tampoco.

Lo que sí sé es que Mamá Rosa ha dejado la vida haciendo un trabajo que le correspondía en gran medida la Estado y a la sociedad zamorana. Sé que al menos dos mil adultos dedicados hoy en día a la música que saben leer y escribir, fueron rescatados por ella del abandono callejero y de familias crueles; de un gobierno que ha ignorado a la juventud vulnerable. Si la autoridad seguía enviando a estos niños y niñas abusados con ella debió, por un lado, asegurarse del estado de las instalaciones y los recursos para alimentación y salud, por otro lado darle seguimiento judicial a los casos reportados por el DIF y la PGJM contra padres y madres maltratadores. A falta de recursos Mamá Rosa conseguía comida limpia de sobra de restaurantes y donaciones de supermercados para alimentarles, y no como se dice, comida podrida y descompuesta. Efectivamente debería de darles alimentos de primera, pero no tenían acceso a ellos. La  seguridad de la infancia nunca estuvo contemplada en el famoso Plan Michoacán como lo pidió Mamá Rosa durante un sexenio entero.

De ser cierto que esos niños y niñas se encuentran en condiciones de maltrato, abandono y rodeados de plagas animales, estamos frente a una situación profundamente dramática, mientras Rosa del Carmen está hospitalizada y rodeada de policías federales. No solamente porque una vez más estamos ante el consistente abandono de la infancia por parte del Estado: abdica a su responsabilidad de proteger y prevenir el abuso y abandono de niña, niños y adolescentes de acuerdo a los tratados internacionales y las leyes nacionales. También Debemos admitir, una vez más, que el debilitamiento y desmoronamiento de las asociaciones civiles mexicanas es un daño colateral de la aun negada guerra contra las drogas. En lugar de linchar a Mamá Rosa como una anciana cruel, habrá que investigar cuidadosamente los casos y juzgar con cautela en el marco de la ley.

Muchos de los padres y madres que reclamaban a sus hijos son maltratadores, les explotaban les violaban y les tenían trabajando en campos de mariguana. Habrá también que tener cuidado con que las autoridades se laven las manos nuevamente, como en otros casos similares, y devuelvan a esos niños y niñas al infierno del que salieron originalmente. Hay mucha investigación de Trabajo Social por delante.

Habrá que exigirle al gobernador Salvador Jara Guerreo que anteponga el interés superior de la infancia, que se reúnan a expertas y expertos en terapia infantil para atenderles la Universidad de la que fue rector bien podría apoyar (sabemos que la Segob no sabe hacerlo ni tiene los recursos humanos adecuados). Que se investigue caso por caso para saber quiénes son los padres, madres o tutores de esos niños y niñas albergados. Quiénes son los servidores públicos que dejaron de cumplir su responsabilidad de supervisar la operación del albergue. Esto resulta indispensable porque la experiencia nos dice que el DIF la PGR y las procuradurías locales siempre se lavan las manos, revictimizan a niños y niñas rescatados y, urgidos de un linchamiento directo, terminarán por quedar satisfechos con exhibir a Rosa del Carmen como una mujer que no es en realidad.

Luego de la noticia y su escándalo, habrá qué entender la lección: México necesita proteger y atender integralmente a niñas, niños y jóvenes. No podemos seguir negando la tragedia humanitaria de un país en que la autoridad se ha volcado a la persecución policíaca y deja siempre pendiente la prevención y la protección de la infancia con todos sus derechos. Urge la creación de espacios con recursos públicos en que la educación y el arte rescaten a las nuevas generaciones, como durante décadas lo logró efectivamente Rosa del Carmen Verduzco.

 

La masacre de Allende

I.

En febrero de este año se confirmó una de las mayores masacres ocurridas en el noreste de México durante la llamada guerra del narco. En Allende fueron secuestrados, torturados, asesinados e incinerados clandestinamente cerca de 300 familiares, amigos, trabajadores y vecinos de un par de miembros de los Zetas que traicionaron a su banda y se fueron a Estados Unidos para colaborar con la DEA.

NUESTRA APARENTE RENDICION | 2010

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