NUESTRA APARENTE RENDICION

Las mujeres de Sonora dijeron basta de feminicidios

Hoy las mujeres en Sonora dijeron basta de violencia de género y de feminicidios. Esta tarde salieron a las calles a marchar para exigirle a la Gobernadora Claudia Pavlovich que sea congruente  y que permita se levante la Alerta de Género, que la agenda de la mujer no debe beneficiar únicamente a las de la clase social más pudiente, que debe de tomar en cuenta  a las más vulnerables, a todas.

 

La marcha fue silencios, con las mujeres vestidas de negro y portando un velo por el luto que llevan al saber que este año ha aumentado el índice de femenicidios en la entidad. El punto de partida fueron las escalinatas del museo biblioteca Emiliana de Zubeldía, donde hace apenas 20 días en el día de muertos las mujeres del Observatorio Nacional del Femincidio capitulo Sonora, así como de otras organizaciones feministas de Sonora, hicieron un altar dedicado a todas las mujeres víctimas de feminicidio. En esta ocasión ya no se busco hacer un homenaje, esta vez se exigió.

 

Mientras se iban reuniendo las mujeres, poco a poco extendían un tendedero con bordados de hilo morado sobre pañuelos blancos. En estos se alcanzaban a leer los nombres de mujeres, su edad y el municipio donde fueron víctimas de un femincidio. Eran los mismos bordados que hace un par de años estuvieron en el Congreso de Sonora exigiendo la tipificación del feminicidio en Sonora, son la memoria de las victimas que no se cansan de pedir justicia y que las acompañarían en esta marcha.

 

La comitiva salió ya a obscuras porque la policía  tardo en llegar para acompañar a la marcha y ayudar con el tráfico. El recorrido no era muy complicado, era únicamente recorre el Blv. Rosales, cubriendo dos carriles, hasta llegar al Blv.  Hidalgo para ir a la plaza Zaragoza frente al palacio de gobierno. En el camino, el tendedero de bordados era llevado del lado donde pasaban los carros como una cinta de contención pero también para recordarle a los automovilistas los nombres de las mujeres por las que se estaba marchando.

 

 Frente al palacio de gobierno la consigan que las mujeres gritaban era la de #NiUnaMenos, todas la gritaban un y otra vez mientras sostenían una lona gigante que pedía un contundente #AltoAlFeminicidio, así como los bordado de las víctimas del peor crimen de odio que se puede hacer contra una mujer. En la entrada se colocaron velas que representaban a las mujeres que ya no estaban, ponerlas allí fue un acto simbólico que los guardias no entendían y por eso mismo intentaron quitarlas, porque creían que estorbaban, pero las mujeres fueron insistentes y las velas se quedaron.

 

Como cierre de la marcha se leyó un comunicado en el cual se le exigió públicamente a la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano que se diera la Alerta de género en Sonora y que se siguiera las recomendaciones para combatir la violencia contra la mujer, así como para que también se capacitaran a las autoridades en el uso de los protocolos de género para los casos de feminicidio y de violencia contra la mujer.

 

De acuerdo a datos oficiales en Sonora se han registrado 37 casos de femincidios, la mayoría de ellos en los municipios del sur de la entidad. Sin embargo de acuerdo a los datos del Observatorio Nacional del Feminicidio, capitulo Sonora, estos pueden ser más porque la autoridad no ha implementado todas las recomendaciones que se les han hecho para contribuir en informar a la población sobre los patrones de violencia de género que se están dando en determinados territorios.

 

Las condiciones de inseguridad que tiene las mujeres también son responsabilidad del estado, que a pesar de que sea gobernado por una mujer y de que supuestamente le está abriendo camino a su género, no ha respondido a la petición de declarar una alerta de género en Sonora por la situación de violencia en cuestión de feminicidio que han hecho muchas mujeres de la sociedad civil organizada como las del Observatorio Nacional del Feminicidio.

El acontecimiento Ayotzinapa

Ayotzinapa es un acontecimiento en la vida política de nuestro país. La desaparición de 43 estudiantes normalistas –además del asesinato de otros tres, junto con tres civiles y un saldo de ochenta heridos, uno de ellos un estudiante que todavía permanece en estado de coma-, sigue produciendo dos años después una corriente de flujos colectivos que modifican subjetividades, cuerpos y prácticas sociales. La rápida acción conjunta de estudiantes y madres y padres de familia, en redes sociales, medios, colectivos, organismos de derechos humanos e instituciones internacionales, dio difusión a lo ocurrido y concitó un amplio apoyo nacional e internacional. Muy pronto también se hizo visible, para quienes dentro y fuera del país no habían querido verla, la existencia de decenas de miles de desaparecidos en un territorio nacional sembrado de fosas clandestinas.

Un acontecimiento no está dado por lo que sucede sino por la manera como eso es transformado por las subjetividades a las que les sucede. Un acontecimiento puede estar ligado en principio a una herida, en este caso una herida colectiva, pero aquí el acontecimiento como tal tiene lugar cuando el dolor da paso a la rabia y ésta se convierte en protesta, movilización y organización. El giro que dan padres, madres y compañeros de los normalistas desaparecidos, de la posición de víctimas a la de subjetividades en rebeldía constituye un llamado a diversos grupos y sectores sociales que se articulan en su cuestionamiento al régimen político y, en ocasiones, a la viabilidad del Estado mexicano mismo. El acontecimiento provoca un movimiento subjetivo en el que los implicados pueden reconocerse como aquellos que eran antes de una mutación que los ha convertido en algo distinto, que ya no puede ser situado con las identidades de lo que fue, puesto que en el trayecto han surgido nuevos afectos y flujos deseantes. Son los mismos que surgieron del dolor compartido y simultáneamente otros, distintos y radicalmente nuevos: resultado de una subjetivación que produce el acontecimiento como articulación de sus diferencias.

El mosaico de posiciones da pie a la movilización transversal de grupos, colectivos y organizaciones, dando forma a multitudes en las que confluyen subjetividades múltiples que han hecho tambalear prácticas políticas tradicionales: los representantes se han evaporado, nadie puede representar a nadie en sus pasiones y sus actos; las jerarquías han desaparecido, nadie tiene el mando y por lo mismo no hay a quién obedecer; las subjetividades y los cuerpos en la multitud accionan fuera del poder, no buscan ni tomar ni ejercer el poder del Estado; esas multitudes desbordan las identidades de quienes participan en ella, dado que una multitud solamente existe en los actos políticos que lleva a cabo, dando lugar a un flujo deseante que trastoca las relaciones políticas preexistentes, a partir de la búsqueda compartida de lo que hace posible una vida deseable. Toman relevancia las pasiones comunes, mostrando que la política no puede ser reducida a la razón –de Estado, del cálculo de fuerzas, del equilibrio liberal de poderes–, sino que es ese territorio donde las pasiones hacen lazo entre los cuerpos y los colectivos. ­

Para esas multitudes va quedando claro que las miles de desapariciones forzadas que están ocurriendo en los últimos años en México no son solamente un asunto de derechos humanos y de justicia, sino que son ante todo un problema político, el más grave que atraviesa el país. De ahí que el valor de la vida queda situado en el corazón de las prácticas políticas, sobre todo cuando el capitalismo tiene como eje de acumulación de riquezas el despojo de vidas, tierras y recursos naturales, volviendo indistinguibles negocios lícitos e ilícitos, economía legal e ilegal, Estado y crimen organizado.

De ahí también que un resultado del acontecimiento Ayotzinapa –al que se han sumado otros que han puesto al descubierto la mafialización del Estado– sea una catástrofe sin precedentes en la legitimidad estatal, sumada al descrédito internacional del grupo gobernante. Más allá de los criterios numéricos para valorar las protestas en las calles y espacios públicos, tal erosión del poder no parece tener retorno posible. En esto, la decisión del movimiento de familiares y estudiantes de Ayotzinapa de no negociar con los representantes del Estado, ni aceptar dádivas o “tomarse la foto” con funcionarios, ha sido determinante. Si la masacre de estudiantes del 68’marcó el inicio del derrumbe del régimen priista de partido de Estado, la masacre y desaparición de estudiantes de Ayotzinapa marca el inicio del derrumbe de la democracia reducida al señuelo del voto y la representación política que vuelve invisibles a los representados.

La desaparición forzada introduce un umbral de indistinción entre la vida y la muerte, una continuidad topológica vida/muerte en la que no es posible decir que alguien desaparecido sigue con vida o que ha muerto, ni vivo ni muerto es el peculiar estado de existencia de alguien desaparecido, lo cual para sus familiares y seres queridos introduce una pérdida que no se consuma como tal por un tiempo indefinido. Frente a esta pérdida redoblada –la de su ser querido, la de la certeza que puede surgir de la constatación de su vida o su muerte–, los colectivos de familiares han inventado agenciamientos colectivos de enunciación que van más allá del Estado: protestas, movilizaciones, propuesta de leyes, denuncias ante instancias internacionales, investigaciones por cuenta propia, búsqueda directa de fosas clandestinas, uso de recursos tecnológicos como análisis de ADN y drones. Es aquí donde el dolor se anuda con formas diversas del amor, no solamente el amor a quien está desparecido, también modalidades como la amistad y los lazos de complicidad. 

Ante los magros resultados de UNGASS 2016, ¡Nos vemos en 2019!

Me hubiera encantado llegar aquí para comentar sobre una nueva realidad acerca de las relaciones de México con el pequeño puñado de instituciones e instrumentos multilaterales que fundamentan el régimen global de control, o prohibición, de las drogas. Sin embargo, como es sencillo prever, UNGASS 2016 estará lejos de ofrecer mejores instrumentos e instituciones. UNGASS 2016 a lo mucho traerá la incorporación del reconocimiento de la importancia de los enfoques de salud y derechos humanos en las políticas de drogas. No más. Y tristemente la diplomacia mexicana hará poco para mejorar estas cortas expectativas.  

Don Dinero siembra discordia en tierra Yaqui

Bien dijo el poeta del siglo de oro español, Francisco de Quevedo: “poderoso caballero es Don Dinero”. El poema satírico en el que se personifica al dinero como una persona inmoral que usa el poder económico para pervertir y corromper a toda una variedad de individuos es una crítica de la moral social de la época, que aún tiene vigencia en la nuestros días. Y es que todavía podemos ver cómo el dinero divide comunidades y enfrenta a hermanos, tal y como sucedió el pasado viernes 21 de octubre, cuando la guardia tradicional de Loma de Bacum fue atacada por sus hermanos yoremes de la Loma de Guamúchil.

En el enfrentamiento entre hermanos de la misma tribu, un miembro de la tropa yoreme de la guardia tradicional de Loma de Bacum perdió la vida, quedaron varios heridos, 3 de gravedad, y fueron incendiados 11 carros, esto de acuerdo a datos oficiales que después confirmaron miembros de la tribu.

El motivo por el cual se dio el conflicto entre dos de los ocho pueblos tradicionales Yaqui, tiene su origen en un desacuerdo sobre el paso del gasoducto de la empresa trasnacional SEMPRA e IENOVA por su territorio. Por un lado, 7 de los pueblos están de acuerdo con el paso del megaproyecto por su territorio, mientras que Loma de Bacum, leal al principio de defender su territorio, se negó a permitir el paso del gasoducto, por verlo como un peligro latente para la seguridad de su pueblo y del ecosistema de su territorio.

 

La herida que más duele

En Facebook circula una imagen donde supuestamente aparece Tomás Rojo, uno de los voceros más conocidos de la Tribu Yaqui. En esta imagen aparece hablando por el celular en medio de la carretera. Frente a él está un carro de la policía estatal como si lo estuviera custodiando, y a lo lejos se ve el humo de los carros incendiados en Loma de Bacum. Quien publica de la foto escribe en el copy una crítica dura contra el vocero Yaqui, cuestionando si su lealtad está con la tribu o con el gobierno estatal y la empresa del gasoducto.

El lunes 24, después del fin de semana en el que acontecieron los fatídicos hechos donde un yoreme murió a manos de sus hermanos, Tomás habla por teléfono al programa de radiofónico de Panorama Sonora para decir que existen grupos que quieren desestabilizar a su tribu y al gobierno de Claudia Pavlovich, como si quien hablara fuera un representante gubernamental. Por otra parte, en el programa radiofónico de Proyecto Puente, César Cota Tórtola, comandante de la tropa de Loma de Guamúchil acusa a supuesta gente externa de la tribu de mal aconsejar a la autoridad de Loma de Bacum, así como de que las mujeres de ese pueblo fueron las que iniciaron el conflicto del pasado viernes.

Tanto las acusaciones del Cota Tórtola, como las declaraciones de Tomás Rojo dejan ver que protegen ciertos intereses que pueden vincularse con la empresa del gasoducto y el Gobierno del Estado. Para muchos en Loma de Bacum, después de la pérdida de uno de su tropa,  la confrontación y la discordia que los malos gobiernos han sembrado en su tribu es lo más doloroso, porque saben bien que eso es señal de que el poderoso caballero Don Dinero se ha infiltrado entre su gente y ha hecho metástasis como un cáncer mortal.

 

La discordia

En abril de este año la autoridad tradicional de Loma de Bacum decidió hacer frente a la empresa trasnacional SEMPRA e IENOVA encargada del gasoducto que tiene planeado pasear por el territorio yaqui. Anteriormente la empresa ya había convencido a las otras siete autoridades tradicionales de los pueblos originarios con el apoyo y complicidad de la CFE, SENER y la Comisión Reguladora de Energía.

La acción legal que emprendió para hacer valer el respeto a sus sistemas normativos, su derecho a la previa consulta libre e informada llegó al punto de que se le otorgó un amparo para la suspensión de las obras dentro del territorio de Loma de Bacum. A la fecha la empresa no ha respetado la orden con el pretexto de que el territorio protegido no está claramente especificado y aunado a esto contrataron a gente armada para custodiar la ejecución de los trabajos, además de presionar económicamente a las otras autoridades para que cambiaran a la autoridad de Loma de Bacum. En pocas palabras la empresa plantó la semilla de la discordia a través de la  presión económica para que el viernes 21 de octubre se diera un enfrentamiento entre hermanos, dividiendo familias y a una comunidad.

De aquí que es necesario mantenernos pendientes de lo que suceda en Loma de Bacum, porque es el último bastión en la defensa del territorio de una nación indígena que está resquebrajada por la discordia que sembró Don Dinero y los intereses del gran capital y de la empresa trasnacional SEMPRA e IENOVA. A la fecha las declaraciones del Gobierno del Estado giran en torno a negar que estén a favor del megaproyecto, pero son incapaces de hacer valer la ley que ya ha amparado a los yaquis de Loma de Bacum. Por este motivo es que la Red TDT ha comenzado a recoger firmas para exigir lo siguiente:

1)      Detener de manera inmediata los trabajo en la comunidad Yaqui de Loma de Bacum respetando la suspensión judicial que existe en ese sentido.

2)      Que se esclarezca quién está detrás de los hechos y homicidio ocurridos y se aplique la ley.

3)      Que se castigue a las autoridades, quienes estuvieron observando los hechos y no intervinieron para detener la violencia.

4)      Que se respete la decisión de la comunidad de Loma de Bacum en el sentido de que no aceptan que el gasoducto pase por su territorio.

5)      Que se proteja a las autoridades tradicionales de Loma de Bacum y a las personas amenazadas y se garantice su seguridad.

6)      Que las autoridades respeten la ley y no autoricen construcciones de obras peligrosas sin consentimiento de las poblaciones que afectan.

Dejo aquí la liga para que firmen y no dejen en él abandonó a la Tribu Yaqui de Loma de Bacum que siguen luchando por su derecho a existir.

http://redtdt.org.mx/?p=7379

 

¿Corruptos?

 A la memoria de Luis González de Alba

Enrique Peña Nieto vuelve a insistir en su tesis de que la corrupción somos todos. Es una visión de México incorrecta e imprecisa.

El 28 de septiembre Peña Nieto decidió “dejar de lado” su discurso preparado y nos compartió su idea sobre la transparencia y la corrupción. Acertó al señalar que “necesitamos combatir la corrupción”. Se equivocó cuando reiteró su tesis de que la corrupción es inevitable por ser parte de nuestra cultura. “No hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra –dijo. Todos han sido parte de un modelo que hoy estamos desterrando y queriendo cambiar”. El presidente confunde la moral privada con la ética pública.

Dicen los Evangelios que Jesucristo defendió a la adúltera a punto de ser lapidada recordándole a la turba que todos somos pecadores. En la actualidad, la conducta sexual se queda en el ámbito privado (salvo en algunas localidades y países). Y la corrupción sólo la defiende una minoría. Según la Encuesta Nacional de Corrupción y Cultura de la Legalidad (UNAM, 2015) entre 12 y 15% están “totalmente de acuerdo” con “dar mordidas” a un funcionario, y aprueban el uso de dos frases que trivializan el saqueo: quien “no tranza no avanza” y quien “agandalla no batalla”. Entre 44 y 47% estamos en desacuerdo total (los porcentajes varían dependiendo de la pregunta).

Nuestros problemas empiezan cuando tenemos que relacionarnos con aquellas personas o grupos del sector público y privado que viven de la tranza y el agandalle. Así como hay funcionarios e instituciones que manejan con pulcritud sus recursos, también existe un entramado diseñado para extorsionar y saquear. Una de las etapas en la vereda de las malas mañas es el uso de los bienes públicos para fines privados.

Hace ya muchos años trabajé por unos meses en el sector público federal. Mi familia estaba en el extranjero y como estaba en lista de espera para tener un teléfono en casa les hablaba desde la oficina. Cuando quise pagar mis llamadas provoqué el desconcierto en la Oficialía Mayor: “Nos vas a crear problemas. Tú habla lo que quieras que la Secretaría paga”. A los pocos meses me incorporé a El Colegio de México, una institución pública con reglas diferentes.

Poco tiempo después me buscó un excompañero de estudios que había transitado de radical rabioso a funcionario mañoso. Eran tantas sus ganas de lucir su importancia que me ofreció un trabajo de asesor (“muy pocas horas”) a cambio de que le regresara la mitad del dinero en efectivo. No acepté, pero lo traigo a cuento porque la cultura del “moche” es bastante vieja; un sector del PAN tiene el mérito de haberla institucionalizado; ejercicio al cual se sumaron, entusiastas, “compañeros” y “compañeras” de otros partidos.

¿Qué hacemos? En el discurso antes citado, el presidente presumió de que “hemos avanzado en crear mecanismos e instituciones diseñados específicamente para combatir la corrupción”. Es una visión romántica, ingenua e irreal de nuestro México. Estoy entre los que denuncian con frecuencia abusos ante las instituciones y puedo dar fe de que la mayoría de las veces no sucede nada. Vivimos en el desamparo mientras padecemos el acoso de los corruptos y gandallas.

La banca mexicana tiene ganancias monumentales que provienen en parte de la expoliación que hacen de los usuarios de servicios financieros. Estoy defendiendo a una jubilada con discapacidad motriz. Unos hackers le saquearon sus cuentas y tarjetas de crédito. Tiene siete meses peleando y ya le demostró al Banco Nacional de México que la responsabilidad era de ellos. Argumentó y cabildeó ante Banamex hasta que finalmente logró que el banco le acreditara, como una gran concesión, 50% de lo robado. Ella insiste en que Banamex asuma las consecuencias y el banco responde cobrándole agresivamente los intereses por el dinero robado. Tampoco le ayudó la gestión ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, Condusef, un inútil tigre de papel.

 

En suma señor presidente, la mayoría de los mexicanos no abrevamos en la cultura de la corrupción. Padecemos, eso sí, a un sistema y unas instituciones creadas para expoliar. Algunas de ellas, por cierto, dependen de usted.

 

 

 

¿Qué sigue?

Enrique Peña Nieto se desinfló y las instituciones vagan por el desconcierto. ¿Qué sigue? ¿Qué podemos hacer desde la sociedad para enderezar el barco?

Sobran propuestas. Algunas son sensatas y viables, otras, utópicas y abundan, de hecho, las oportunistas. ¿Cómo calificar la marcha del 15 de septiembre para reclamar la renuncia del presidente? Se trata de una exigencia legal, legítima y pacífica que busca abrir la vida pública a la ciudadanía. Puede frenarse por las dificultades de convocar a un movimiento nacional, pero también puede articular un enojo real que acelere los cambios. En tanto sabemos lo que pasa me detengo en la reacción de los partidos.

Ha sido notable su indiferencia y desdén a esa u otras iniciativas que se salgan de la institucionalidad. Ellos se mueven en el fatalismo sexenal expresado en el curioso llamado de Andrés Manuel López Obrador a detener la “degradación” y el ninguneo a Enrique Peña Nieto. Nos pide que dejemos tranquilo al presidente para que entregue en “orden” el poder y el futuro gobierno pueda “iniciar una etapa nueva”. Esa defensa férrea de la institucionalidad ¿no lleva implícito el respaldo al pacto de impunidad?     

En otras palabras, mientras buena parte de la ciudadanía espera transformaciones profundas y constatables, el grueso de la clase política sólo está dispuesta a hacer cambios administrados en pequeñas porciones aprovechándose, para ello, del efecto ralentizador que provoca la vecindad con la potencia estadounidense. A menos que aparezca un movimiento nacional, lo más probable es que continuemos con lentos avances y retrocesos. Así llevamos medio siglo. Suponiendo que seguimos por este camino, ¿cómo enfrentar con mayor efectividad los grandes problemas nacionales?

Una respuesta lógica está en la revisión de aquellos casos en donde los cambios han sido más profundos y sustentables. Tomo, a manera de ejemplo, la guerra contra el crimen organizado. Llevamos una década de violencia sin que los gobiernos nos presenten una propuesta de estrategia que conceda la misma prioridad a fragmentar los cárteles que a atender a las víctimas. Hablan y gastan mucho, mientras sigue la sangría.

Ante la escasez de resultados la sociedad toma la iniciativa en diversas partes de México. Altata Segura (Navolato, Sinaloa), Hagámoslo Bien (Monterrey, Nuevo Léon) y la Mesa de Seguridad y Justicia (Ciudad Juárez, Chihuahua) se asemejan en que son proyectos con liderazgos anclados en coaliciones plurales de organismos, que armaron propuestas de programas presentados a, y adoptados por la autoridad. El resultado ha sido la reducción en las tasas de criminalidad y la contención de la delincuencia organizada.

La lección es ilustrativa. Para modificar en serio la realidad tienen que coincidir gobernantes abiertos y una sociedad organizada. Javier Corral y Francisco Javier García Cabeza de Vaca (gobernadores panistas electos) tomarán posesión en Chihuahua y Tamaulipas, respectivamente. Ambos enfrentan el lastre del crimen organizado. Si los pusiéramos a competir, Corral tiene una mejor posición, porque el tejido social de su entidad es más denso que el observable en Tamaulipas.

Por su parte, en la Ciudad de México reina el absurdo. Es el territorio con más capital social y es donde las élites políticas están decididas a excluir a la sociedad organizada independiente. El Constituyente es un ente controlado por partidos, tribus, jefe de Gobierno y presidente. Coinciden en la fiereza con la cual defienden ese espacio de poder que les permite enriquecerse traficando con permisos de construcción y repartiéndose los presupuestos y los cargos con el sistema de cuotas. Su esencia antidemocrática se exhibió en la Consulta Ciudadana sobre Presupuesto Participativo 2016, realizada el 4 de septiembre. En la Ciudad de México, que ha sido la vanguardia de la transición, participó aproximadamente 11% del electorado; y una parte de ellos fueron votos comprados o coaccionados.          

México es un país de regiones y ciudades. Hasta que aparezca un movimiento nacional apartidista seguirán librándose miles de batallas simultáneas, mientras el sistema y el presidente vagarán esperanzados de que el país y sus instituciones aguanten hasta que, el 1º de diciembre de 2018. ¿Llegaremos razonablemente intactos?

 

 

 

NUESTRA APARENTE RENDICION | 2010

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