NUESTRA APARENTE RENDICION

La política exterior mexicana vaga desconcertada. Rechaza el muro de Donald Trump pero levanta barricadas a los preocupados por la tragedia humanitaria.

Este siete de junio se presentó un informe sobre las atrocidades cometidas en México. La Open Society Justice Initiative (financiada por el multimillonario George Soros) tiene una década en México, en 2012 empezó a investigar la violencia —con el acompañamiento de cinco importantes organismos civiles mexicanos—, entre el  1º de diciembre de 2006 y el 31 de diciembre de 2015. Es una visión panorámica que se complementa con una revisión a detalle de cinco entidades.

Entrevistaron a funcionarios y a víctimas, siguieron pistas y recuperaron documentos para, con esa base, elaborar un texto de prosa pulida conuna impresionante cantidad de información distribuida entre el texto central y las 1,242 notas a pie de página (disponible en: www.sergioaguayo.org). La travesía por los campos de la muerte mexicanos justifica un título bien pesado, “Atrocidades innegables. Confrontando crímenes de lesa humanidad en México”. Hay otras dos ideas que resumen lo encontrado: el problema es “generalizado” y los perpetradores son “actores tanto estatales como no estatales”. Entre estos últimos señalan en particular al violento Cartel de los Zetas.

El gobierno de Enrique Peña Nieto ya respondió con silencios y negaciones. La Open Society entregó el informe con una semana de anticipación a varias dependencias mexicanas (CNDH, Gobernación, Relaciones Exteriores y PGR). Hasta el domingo —según me confiaron en conversación telefónica— la réplica de todas las dependencias fue el silencio. No obstante, al The New York Times sí le respondieron. En su edición del pasado lunes, Elisabeth Malkin publicó un texto subrayando que por primera vez un informe como este, sostiene que en México se cometen crímenes de lesa humanidad. Son palabras mayores.

La Open Society propone, como salida a la crisis humanitaria, crear una “entidad de investigación internacional, con sede en México, que tenga el poder de investigar y procesar causas de manera independiente en materia de crímenes atroces y casos de gran corrupción”. Algo parecido a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), creada en 2006.

El gobierno peñanietista envió un comunicado a la reportera refutando las tesis de la Open Society Justice Initiative. Reitera que “en México, la inmensa mayoría de crímenes violentos han sido cometidos por organizaciones criminales” y que la participación de agentes estatales es “excepcional”. También rechazó la idea de una comisión internacional porque, según el gobierno, México “tiene la capacidad y la voluntad para enfrentar los retos a los derechos humanos”. El discurso gubernamental me recuerda a Platero, de Juan Ramón Jiménez: es “tan blando… que se diría todo de algodón, que no lleva huesos”. Es decir, o ignoran a sus críticos o los rebaten con palabras, en lugar de evidencias.

El Estado mexicano sigue sin entender que la complicidad internacional frente a las atrocidades se ha ido esfumando y que México está irreversiblemente abierto al mundo. Son inutiles, y hasta contraproducentes, los esfuerzos que realizan desde hace algún tiempo por cerrar las puertas o responder con descalificaciones a quienes simplemente nos recuerdan la cotidianidad de la barbarie en México. Las críticas seguirán en tanto México siga anegado de sangre y dolor.

El informe de laOpen Society Justice Initiative se difundió cuando estaban reunidos en Washington nuestros 50 cónsules con el embajador y la secretaria de Relaciones Exteriores para aprenderle al “lobby judío” las formas de influir en los Estados Unidos y para deliberar sobre cómo responder a Donald Trump quien desea construir un muro entre los dos países. No pueden pedir eso allá mientras bloquean el acceso a México de relatores o desechan las críticas que le desagradan. Esa batalla la tienen perdida.

El Estado debería apoyarse en quienes están trabajando para poner un freno a la sangría y en la atención de las víctimas. La Open Society y las cinco OSC mexicanas lo hacen entregando un informe devastador pero certero y justo. Usémoslo, Estado y sociedad, para encontrar formas concretas para frenar, ellos y nosotros, atrocidades innegables.

 

 

 

Información adicional

  • Por: : Sergio Aguayo
  • Fecha: 9 de junio de 2016
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    Comentarios: www.sergioaguayo.org

    Colaboró Delia Sánchez del Ángel

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