NUESTRA APARENTE RENDICION

Buscando un amo para Michoacán

Buscando un amo para Michoacán CAMBIO DE MICHOACÁN

Abundan en las redes sociales, en la prensa escrita y en los medios electrónicos las interpretaciones conspirativas de lo que ocurre actualmente en Michoacán y más en concreto en la porción de Tierra Caliente que pertenece a ese estado. Es muy frecuente leer "explicaciones" especiosas que apoyándose en este o aquel dato identifican a "la mano que mece la cuna", la fuerza oculta que está detrás de los grupos de autodefensa y que explicaría su existencia, estaría financiando sus acciones y proveyendo sus armas. El Cártel Jalisco Nueva Generación es señalado insistentemente como el poder que anima a las autodefensas, pero también se le atribuye este papel a otras bandas delictivas interesadas en apropiarse o re-apropiarse de los negocios ilícitos de Los Templarios, a grupos de empresarios con fuertes intereses económicos en la minería de la región, a las compañías minera mismas, a grupos religiosos que estarían llevando a cabo una cruzada fanática contra los infieles, incluso al gobierno federal que estaría usando a los grupos de autodefensa para imponer un control sobre los grupos sociales de oposición en el estado -esta lista no es exhaustiva y puede ser seguida de un etcétera más o menos extenso.

"A río revuelto, ganancia de pescadores", dice el refrán popular, y sería ingenuo pensar que en la situación de Michoacán no hay una gran cantidad de pescadores lanzando anzuelos y echando sus redes para pescar en su beneficio... pero de ahí a reducir un movimiento social que ha sumado a miles de habitantes de la región a los cálculos de una conspiración orquestada por un poder ajeno a él, hay en este trecho una gran distancia. Estas interpretaciones conspirativas convierten al movimiento de las autodefensas en una suerte de marioneta de un poder omnímodo y advertida o inadvertidamente piden la solución de la "mano dura": que entreguen las armas, que se vayan a sus casas, que revelen quiénes son en realidad y cuáles son sus verdaderas intenciones, que las fuerzas de seguridad oficiales los metan en cintura, que se registren como parte de las policías comunitarias reconocidas por el gobierno. Tales demandas llamando a imponer el orden dejan de lado por lo menos tres cuestiones: 1. El Estado al que convocan desde hace varios lustros ha dejado de cumplir su papel de garante de la vida y de la propiedad, y sus estructuras están en muchos ámbitos confundidas con las del crimen organizado, el cual ha tomado para sí asuntos de la vida pública que competen a los gobiernos municipales, como al estatal y al federal-. 2. La mayoría de los miembros de las autodefensas son agricultores, campesinos, comerciantes y profesionistas de la región que no tienen interés en trabajar y mucho menos recibir un sueldo como policías, si se levantaron en armas fue para defender sus vidas, las de sus familias, sus propiedades y su estilo de vida en sus pueblos, haciéndose cargo de lo que un Estado ausente o en ocasiones abiertamente mafioso ha dejado de hacer. 3. Ellos, aunque también se han sumado a las autodefensas no pocas mujeres, saben que su acto como toda acto implica un punto de no retorno y que si dan marcha atrás sin que estén enteramente resueltas las condiciones que los llevaron a tomar las armas el regreso a casa será tarde o temprano una muerte segura y que sus familias estarán también en riesgo; después de todo, ¿por qué habrían de creerle a gobiernos que durante tantos años los han abandonado a su suerte , en el mejor de los casos, y en los cuales no es posible confiar cuando ya no se sabe a qué intereses sirven y quién realmente manda ahí?

Tanto esas interpretaciones conspirativas como esos llamados a la mano dura del Estado son intentos de devolverle al poder lo que se ha salido del control del poder, de buscar un amo para Michoacán. Un amo que permita darle un sentido, coherente y exhaustivo, en el que todas las piezas se acomoden, al acontecimiento que constituye el que miles de habitantes de una región decidan tomar las armas para rebelarse en contra de las atrocidades del crimen organizado y el Estado, su principal y más activo cómplice. Ese amo es el que mueve los hilos de la rebelión, calcula cada uno de sus pasos, tiene previstos sus resultados y es capaz de manipular en su provecho a un inmenso movimiento social heterogéneo y plural. O bien, hay que convocar al Estado a que ponga orden, para que obligue a volver al redil a aquellos que se han atrevido a desafiar al poder del amo, para lo cual se recurre a la tesis clásica de que al Estado le corresponde el monopolio de la violencia legítima y nadie se la puede disputar. Dejando de lado que antes de desarmar a los grupos de autodefensa el Estado tendría que desarmar a las bandas de criminales, pues si bien una generalización de la situación michoacana no es alentadora, tampoco se puede hacer a un lado que el Estado tal como existe ahora no parece tener posibilidades de un cambio estructural por la vía de reformas parciales, lo cual vuelve perentoria la demanda del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de una refundación del Estado mexicano.

Esta nostalgia de un amo tiene su asiento en lo que Jacques Lacan llamó, desde la perspectiva del psicoanálisis, el discurso del amo, para el cual la única forma de lazo social concebible es la de la dominación, fundamentalmente a través de la producción de un sentido unívoco que le da soporte a una verdad única -el amo contemporáneo reside, sin lugar a dudas, en el capitalismo globalizado. Lo que esta posición no puede tomar en cuenta, no puede escuchar, es la experiencia de las subjetividades que animan a los grupos de autodefensa en Tierra Caliente y en otras partes del país: el duelo de quien vivió el asesinato de un hijo, el terror de quien tiene a una hija secuestrada, la zozobra sin fin de quien tiene a un esposo desaparecido, la indignación de quien tiene una hija o una esposa violada, el temor constante de una joven a ser ultrajada, la ira por la huerta despojada, la incertidumbre de una muerte que queda bajo el capricho de otros (véase en este mismo blog "Elegir una muerte humana": http://nuestraaparenterendicion.com/index.php/blogs-ok/psicoanalisis/item/2135-elegir-una-muerte-humana). Son estas historias las que han llevado a miles de hombres y mujeres, de todas las edades y múltiples condiciones sociales, a arriesgar la vida antes de dejarla en manos de otros que le han arrebatado su dignidad humana. 

Información adicional

  • Por: : Flavio Meléndez Zermeño
  • Biografía: Analista. Miembro de la École Lacanienne de Psychanalyse/Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.Profesor-Investigador Titular de la Universidad de Guadalajara. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  • Fecha: Febrero 2014

NUESTRA APARENTE RENDICION | 2010

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