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Noviembre en Sonora: La violencia contra la mujer campea impune

Noviembre en Sonora: La violencia contra la mujer campea impune Hermes D. Ceniceros

Noviembre es un mes especial en e la búsqueda de que las mujeres tengan una vida libre de violencia. Tanto activistas como instituciones gubernamentales que apoyan a las mujeres en Sonora usaron sus recursos comunicativos para visibilizar la violencia que sufren en la entidad. Entre los casos de violencia contra la mujer que cobraron una importancia emblemática están tres: el de Gisela Peraza, Martha Solórzano y el de Fernanda Araiza. Los tres casos tienen condiciones diferentes pero ejemplifican bastante bien como la violencia sistémica contra la mujer es algo que campea libre por todo el territorio sonorense y en todas las instituciones de su sociedad.

Todo comienza con las mejores familias

Hace ya varios meses, a través de las redes sociales se hiso viral un video en el que aparece el padre de Fernanda, Martín Araiza, golpeando brutalmente a su hija en la plaza Bicentenario de Hermosillo, a los ojos de todo mundo. Algunas activistas feministas comenzaron a darle acompañamiento a Fernanda, para que esta pronto se sintiera segura y con una red de apoyo para dar a conocer todo lo que había detrás de la escena de violencia intrafamiliar que impresionó a la sociedad  de Hermosillo.

Pasaron meses para que Fernanda tuviera las fuerzas para hacer frente a la violencia de su padre y demandarlo por la agresión. Resulto que Martín Araiza era un empresario ligado al PAN y que en el gobierno de Padrés fue cobijado por la Secretaria de Salud a la cual proveía con material quirúrgico con supuestas facturas infladas. Esta complicidad con el poder estatal le daba a Martín un aura de invulnerabilidad legal a las demanda que su hija Fernanda pudiera hacerle durante los seis años de gobierno panista. Aunado a lo anterior, el doble discurso moral de las apariencias sociales que tanto le gusta a la clase empresarial ligada al poder en Sonora hacía más fuerte al agresor, quien aparentaba ser una buena persona hasta que su hija supo evidenciarlo con la grabación de la golpiza que le dieron en la plaza bicentenario.

Después de las elecciones fue que Fernanda se atrevió a demandar a su padre, sabiendo que difícilmente la nueva administración lo protegería como antes lo hacían sus cómplices en el gobierno estatal. Ahora a Martín le niegan la fianza y lo tienen en prisión por las agresiones que cometió contra su hija. Sin embargo, la madre de Fernanda, una mujer que toleró la violencia de su esposo y quien se ha convertido cómplice de él con su silencio, intenta hacer una campaña para desprestigiar a su hija y a las activistas feministas que la acompañaron. Desgraciadamente la doble moral de la sociedad hermosillense siempre perseguirá a las mujeres que como Fernanda, quien hacen frente a sus agresores dentro de sus familias.

Quizás lo mejor para Fernanda sea el autoexilio, dejar atrás una familia que la agredió psicológica y físicamente, así como una sociedad que protegió a sus agresores por no querer verse en un espejo y darse cuenta de lo misógina que es. Por lo pronto Fernanda sigue necesitando una red de apoyo de mujeres, que pueda hacer frente a los embates del prejuicio social, el cual se manifiesta en el doble discurso moral de la gente bien de sociedad que siempre está ligada con el poder y la clase empresarial.

El Estado hace de la mujer su enemiga

Al igual que Fernanda, Gisela Peraza también tuvo que esperar a que Padrés dejara el gobierno estatal para poder aspirar a luchar por sus derechos y pedir justicia. Sin embargo, a diferencia de Fernanda, Gisela no fue perseguida por su propia familia, no, a ella la persiguió todo el Estado con todas sus fuerzas. Su pecado fue no prestarse al encubrimiento de los grandes desfalcos que se realizaban en la casa de gobierno.

La historia de Gisela se remonta a los primeros años del gobierno padrecista, en los que ella trabajaba en la casa de gobierno como empleada domestica y niñera de la familia del ex gobernador. Acusada de robar una maleta con más de 450 millones de pesos, Gisela permaneció 4 años en prisión y unos días antes de salir, todavía durante el mandato de Padrés, fue amenazada con permanecer más tiempo en la cárcel después de que le sembraran droga en su celda. En definitiva el Estado padrecista no quería que ella fuera libre.

Cuando llegó el cambio de gobierno Gisela pudo comenzar a hablar, a compartir su experiencia siendo la enemiga que el Estado sonorense se fabrico. Resulto que a ella le toco ver como los secretarios de gobierno entraban con maletas llenas de dinero y las dejaban debajo de la cama del ex gobernador. Al no prestarse con su declaración, Gisela dejó abierta una puerta para conocer el entramado del desfalco que estaban haciendo. Ahora Gisela pide una indemnización de 30 millones y tiene una red de apoyo que la sitúa como uno de los elementos claves para poder procesar a los altos funcionarios públicos que desfalcaron a Sonora.

Los verdugos no pueden escoltar a sus victimas

El caso de Martha Solórzano en San Luis Río Colorado es la muestra de que este mundo esta volteado de cabeza y quienes en un mundo ordenado deberían de protegernos, aquí en Sonora, pueden ser nuestros verdugos. Estando registrada en el mecanismo de protección de periodistas y defensores de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) Martha ahora tiene que volver a pedir escoltas porque nuevamente se ve amenazada por la policía municipal de San Luis, la cual no sólo la ha amenazado en varias ocasiones, también le ha allanado la casa y le ha hecho lesiones físicas.

El activismo de Martha se ha caracterizado or hacer frente y evidenciar los nexos de la policía de su municipio con el mismo crimen organizado y durante el gobierno de Padrés sufrió de persecución e incluso del encierro de su hijo con una fabricación de pruebas que el poder judicial valido en un juicio por de más irregular. Hoy nuevamente busca que el mecanismo de la SEGOB  le garantice su seguridad, asegurándose que sus escoltas no sean también sus propios verdugos como le ha sucedido con anterioridad en la administración padrecista.

 

 

 

Información adicional

  • Por: : Hermes D. Ceniceros
  • Fecha: 6 de diciembre de 2015

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