Tú y yo coincidimos en la noche terrible

RAÚL RÉGULO GARZA QUIRINO

Asesinar a un periodista sin saber su nombre

 

El año 2011 había sido uno de los más cruentos para el periodismo en México. Tras la guerra sucia emprendida por el gobierno en los años 70 contra activistas y periodistas hubo un periodo de relativa seguridad para los informadores, pero el nuevo siglo trajo otra ola de ataques: 74 periodistas asesinados desde el año 2000, nueve de ellos en 2011, según Amnistía Internacional.

Raúl Régulo Garza abrió la cifra de este año: el 6 de enero, día de Reyes, el reportero del semanario La última palabra fue asesinado a tiros. Según los relatos de su familia y compañeros de trabajo, recogidos por diarios locales y algunos nacionales, ese viernes Raúl salió de su oficina en la secretaría de Desarrollo Social de Cadereyta, abordó su auto nuevo y se dirigió a su casa. Segundos después de que arrancó, fue seguido por dos vehículos que intentaron interceptarlo. Raúl intentó huir de ellos y ocultarse en el taller mecánico El Arroyo, propiedad de su familia, pero fue acribillado al llegar ahí.

El crimen ocurrió a escasos metros de la Presidencia Municipal de Cadereyta. A plena luz de día y sin que las autoridades -a pesar de la cercanía- pudieran perseguir a los responsables. Garza Quirino había comprado su Jetta nuevo un día antes, y según refiere la Agencia Estatal de Investigaciones, el motivo del crimen está relacionado con ese vehículo y con una de dos hipótesis: o trataron de robarle el auto, o por éste fue confundido con su vecino, quien poseía un carro idéntico y fue asesinado justo al día siguiente.

Al menos 15 casquillos de bala fueron hallados en el lugar del crimen. Con sólo 30 años de edad, Raúl Régulo Garza encontró la muerte afuera del negocio familiar y por causas ajenas a su labor periodística, según dijo el director general de La Última Palabra, Jesús Herrera Rábago, al semanario Zeta, de Tijuana:

 “Debo decirte que la muerte de Raúl Régulo no tiene nada que ver con su labor en este medio de comunicación, pero sí con el crimen organizado. Régulo acababa de comprar el día anterior al de su asesinato un vehículo compacto 2007; llegó a la oficina por su salario treinta minutos antes de ser asesinado y comentó a varios allí presentes que con ese dinero iba a completar para la afinación del carro, andaba contento como siempre. Del taller mecánico se dirigió a su casa donde finalmente quedó el carro con su cuerpo adentro, lo confundieron con otra persona que sí andaba mal, por el carro”, refiere en Zeta.

Con esta versión coincide la Red Mundial por la Expresión Libre, que afirma que al día siguiente del crimen los asesinos volvieron al barrio del periodista y mataron a uno de sus vecinos, quien poseía un auto del mismo modelo, “hecho que apoyó la hipótesis de que esta última víctima era el hombre al que buscaban y no el periodista”.

Otro directivo de La Última Palabra, Miguel Óscar Pérez, tampoco cree que el asesinato de Régulo tenga algo que ver con su oficio periodístico, pues el reportero, dice, “nunca firmaba sus notas”.

“En el semanario no se publica información relacionada con la actividad del crimen organizado porque no hay ninguna garantía para nuestra seguridad”, explicó Pérez al Centro de Periodismo y Ética Pública, organización colaboradora de Reporteros sin Fronteras.

Todas las actividades de Raúl Régulo Garza estaban relacionadas con el trabajo social: era reportero, empleado de la secretaría de Desarrollo Social del municipio y rescatista; en casi todas las imágenes disponibles de Raúl, aparece en capacitaciones con paramédicos o en acción en algún accidente. Los diarios estatales y algunas organizaciones refieren, además, que Régulo apoyaba las tareas de la Cruz Verde y participaba en el Programa de asistencia a la comunidad.

La Sociedad Interamericana de Prensa condenó el asesinato, pero la organización Artículo 19 no lo incluye en su lista de periodistas asesinados en 2012*.

 

 




* Nota de los editores: Los informes anuales de Artículo 19 en México hacen referencia a quienes fueron asesinados en el ejercicio de su profesión.

Información adicional

  • Autor/a: Claudia Altamirano
  • Bio autor/a: Coeditora del sitio web Aristegui Noticias.

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