Tú y yo coincidimos en la noche terrible

JUAN DANIEL MARTÍNEZ GIL

“Más vale miedoso vivo que valiente muerto”, decía Martínez Gil

 

Eran más de las 7h de la tarde y la señal del noticiario W Radio Guerrero, en la frecuencia 10.30 AM, no salía al aire. El martes 29 de julio del 2009, Juan Daniel Martínez Gil tenía unos minutos de retraso, pero alarmó a sus familiares y amigos. En sus treinta años de conductor, jamás había faltado a su cita con los radioescuchas.

La angustia se apoderó de Sheila y Javier Martínez Danell, sobrinos del conductor y colegas en la profesión. Para esos momentos, el círculo periodístico de la nota roja ya sabía que era Juan Daniel el hombre que la policía encontró sin vida, semienterrado en un lote baldío en la colonia La Máquina, un lugar de Acapulco asociado a la muerte.

Acababa de cumplir 50 años.

En el gremio, Juan Daniel era identificado como un periodista que nunca manejaba notas que lo metieran en problemas. “Era un periodista muy institucional, cauto, evitaba tocar temas espinosos, era muy responsable”, dijo Enrique Silva Meléndez, el amigo entrañable de Juan Daniel, conductor de un segmento noticioso en el cuadrante 93.7, de la misma empresa. “Me regañaba cuando escuchaba algún comentario mío que consideraba peligroso. Yo le decía miedoso, el siempre contestaba: más vale miedoso vivo que valiente muerto”. Juan Daniel y Silva se hablaban diario. “Era una medida de precaución, ante la situación de violencia”, contó Enrique Silva.

Dos años atrás, Silva encabezó una lista de 13 periodistas sentenciados a muerte, dada a conocer por unas Brigadas de Insurgencia Revolucionaria [BIR], cuya procedencia nunca quedó clara. En la antesala de esa lista, había otros 12 comunicadores; entre ellos, Amado Ramírez, cuyo crimen ya se había cometido. El supuesto grupo guerrillero aclaró que la ejecución de Amado era un error, que iban tras Silva.

Desde el asesinato de Amado Ramírez Dillanes, corresponsal de Televisa y conductor de la radiodifusora, el 6 de abril de 2007, las notas sobre violencia no tenían cabida, en W Radio ni en Radiorama.

Juan Daniel vivía solo y lejos. Tenía fama de reservado. Compartía muy pocas cosas de su vida personal, o casi nada. En el 2005, estuvo unas horas en la cárcel, acusado de abuso sexual. Al parecer, se relacionó con una menor de edad. Salió libre al no comprobarse la acusación. El escándalo le costó su matrimonio, en el que no hubo hijos.

Al gremio periodístico de Acapulco se le da fácil la calumnia y sin reflexionar el daño a la imagen del comunicador decían que era un violador.

 

EL ÚLTIMO DÍA

“De lo importante está usted informado”, cerró Juan Daniel su noticiario el día 28 de julio del 2009, como lo hacía a diario, parco, solemne, copiando un poco el estilo de Pepe Cárdenas, su mentor en el oficio.

La víspera de su asesinato, la única preocupación que agobiaba a Juan Daniel era la avería de su computadora. Ahí tenía el proyecto de investigación de maestría en la Universidad de la Comunicación (donde hizo la licenciatura) y la antología de sus preciados Beatles.

Un día anterior fue a la ciudad de México a ver el juego entre el Cruz Azul, su equipo favorito, contra El Santos Laguna.

Juan Daniel salió esa noche de MG Comunicación, su empresa montada en el domicilio materno, en el centro de Acapulco, entre las 11.30h y las 12h de la noche. Al irse, Juan Daniel despertó a Sheila, pues su carro obstruía al suyo. “Cuando se fue para su casa eran cerca de las 12h, no tenía ningún temor de que algo pudiera pasarle”, cuenta la sobrina.

El Peugeot 206, convertible, -que hasta la fecha no ha aparecido- emprendió el largo y tortuoso camino que condujo a Juan Daniel hacia la muerte. En algún punto lo interceptaron. ¿Cuántos, quiénes, cómo? Se desconocen los detalles. La averiguación previa que se integró por el asesinato no registra ningún avance. Sólo especulación.

Una de ellas, que el padre de la menor se cobró la afrenta.

Que los asesinos se equivocaron de nuevo.

Que tenía amoríos con la chica del capo Miguel Ángel Araujo Moreno, conocido en el puerto como el Buche, pistolero de Edgar Valdez Villarreal, la Barbie.

El Buche murió junto con Arturo Beltrán Leyva en el enfrentamiento en Cuernavaca, el 17 de diciembre del 2009.

Sobre el caso de Juan Daniel, de lo principal, usted está informado. 

 

Información adicional

  • Autor/a: Marlén Castro
  • Bio autor/a: Ejerce el periodismo desde hace dieciocho años. Obtuvo el Premio Internacional de Periodismo Proceso 2011.

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