Tú y yo coincidimos en la noche terrible

Nolberto Herrera Rodríguez

La hipótesis del crimen pasional

Nolberto Herrera Rodríguez, de 38 años, fue encontrado muerto en su casa en el municipio de Guadalupe, Zacatecas el 29 de julio de 2014. Un muerto como miles desde que Felipe Calderón declaró la guerra sangrienta en contra del narcotráfico en 2006.

Nolberto era periodista. Estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Durango. Trabajó en TV Azteca, como camarógrafo, al principio de su carrera. Hace tres años fue trasladado a un medio local, el Canal 9 de Zacatecas, donde fungía como camarógrafo, floor manager y reportero general y de cultura. Algunos medios mencionan también que trabajó en el sector público y que era piloto, aunque no se proporcionan más detalles al respecto.

El fin de semana antes de que encontraran su cuerpo fue a trabajar de manera normal. El sábado 26 de julio por la noche, un compañero suyo lo llevó a su casa al finalizar la jornada laboral. El lunes no se presentó en su trabajo. Lo buscaron. Lo llamaron y no contestó.

Ese martes 29 de julio, alrededor de las nueve de la mañana, el servicio de emergencias recibió una llamada. Un compañero de Nolberto había ido a su casa, extrañado por su falta de respuesta. Nadie le abrió la puerta. Percibió un olor inusual. Él y otra persona decidieron entrar y ahí fue cuando encontraron a Nolberto muerto y con signos de violencia. La puerta no tenía indicios de haber sido forzada; sin embargo, quienes hallaron su cuerpo pudieron ingresar al domicilio.

Llegaron las autoridades correspondientes y acordonaron la zona. El personal de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia de Zacatecas inició con las investigaciones correspondientes.

La mayoría de las notas publicadas sobre el caso citaban un comunicado de Artículo 19, una organización internacional que protege y promueve la libertad de expresión. También algunas replicaron la respuesta de Reporteros Sin Fronteras. El portal MVS reportó a través de un corresponsal en Zacatecas que “se desconoce en qué condiciones perdió la vida, pero no se descarta la posibilidad de que haya sido ultimado”: ¿Varias puñaladas en diferentes partes del cuerpo de Nolberto, no fueron una pista?

El cadáver presentaba 20 heridas en la espalda y la cara, hechas con un objeto punzocortante. El reporte policiaco atribuyó en primera instancia el suceso a un robo fallido o una riña. Más adelante se manejó la hipótesis de un crimen pasional. Se planteó la posibilidad de que fuera un ataque con tintes homofóbicos. Nolberto era abiertamente homosexual. Luego de los primeros peritajes de rigor, el titular de la Procuraduría General de Justicia de Zacatecas, Arturo Nahle García, confirmó que el móvil pasional era la principal línea de investigación.

Nahle García enfatizó en la mayoría de sus declaraciones que Nolberto no había sido asesinado por su labor periodística. Afirmó que, como sólo cubría notas sociales y culturales para Canal 9, ese móvil era poco probable. Sin embargo, en abril de este año, un fotorreportero de sociales fue ultimado en Coahuila, un grupo criminal dejó un mensaje junto a su cuerpo: “No se tiene que cubrir nota roja para estar expuesto”. Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras pidieron que no se descartara la actividad profesional de Nolberto como móvil del crimen.

Quienquiera que haya llevado a cabo el homicidio era una persona probablemente cercana al periodista. Las evidencias apuntan a que Nolberto mismo le abrió la puerta. Conversaron y bebieron cervezas. Después del crimen, la persona en cuestión tuvo tiempo de bañarse y cambiarse de ropa, dejando unos pantalones ensangrentados en el baño. El procurador de justicia insiste en querer convencernos de que como Nolberto Herrera conocía a su asesino, su muerte no podría tener relación con su actividad periodística. Como si pudiéramos olvidar el hecho de que el autor intelectual del asesinato de Manuel Buendía (considerado por algunos como el primer asesinato de la narcopolítica mexicana) era un amigo cercano e incluso pronunció la remembranza en su funeral en 1984.

El jefe de información de Canal 9, Alfredo Valadez Rodríguez, describió a Nolberto como una persona muy activa y trabajadora: “Además de producir un noticiero, salía a reportear información general y cultural”.

Durante la semana posterior al asesinato, la directora de la UNESCO, Irina Bokova, urgió a las autoridades mexicanas a encontrar y castigar a los responsables. También pidió al Estado Mexicano garantizar la seguridad de los periodistas para defender el acceso a la información de la sociedad en general.

Camille Soulier, responsable del Despacho Américas de Reporteros Sin Fronteras, indicó que: “este indignante asesinato muestra el peligro al que están expuestos los periodistas en provincias, fuera de la capital. (…) Exhortamos al procurador de justicia encargado del caso a que lleve a cabo la investigación con la mayor seriedad y rapidez".

La Procuraduría General de Justicia de Zacatecas no emitió ningún comunicado en su página web. Las investigaciones parecen avanzar a la misma velocidad que la de otros crímenes en nuestro país: dolorosamente lenta.

El 11 de febrero de 2013 se propuso un pacto entre el gobierno de Zacatecas y algunos medios de comunicación llamado: “Por nuestra imagen”. Fue impulsado principalmente por Luis Enrique Mercado Sánchez, director del periódico Imagen. El acuerdo consistía en no publicar notas relacionadas con delincuencia y crimen organizados en la primera plana del periódico. El objetivo era brindar una percepción del estado “en su justa dimensión”, pues las noticias sobre inseguridad y narcotráfico ahuyentaban a inversionistas y turistas. En el diario Imagen, la muerte de Nolberto Rivera compartió el espacio de una nota en la sección de Seguridad con una muerte por intoxicación etílica.

Este tipo de iniciativas hacen más difícil la tarea de entender la magnitud de la violencia y la penetración del narcotráfico en la vida cotidiana de los mexicanos. La inseguridad de la profesión periodística está ligada la ineptitud de las autoridades para brindar condiciones adecuadas para la libertad de expresión, uno de los principios fundamentales de una democracia.

Desde el año 2000, Artículo 19 ha documentado el asesinato de 78 periodistas. Algunas otras fuentes hablan de más de 130. Son cifras difíciles de precisar. En la administración de Enrique Peña Nieto, hasta agosto de 2014, han muerto siete informadores. México, un país que se dice democrático y en vías de desarrollo, ocupa el lugar 152 entre 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras. México y el gremio periodístico sangran.

Información adicional

  • Autor/a: María Quinn
  • Bio autor/a: Periodista y bordadora por la paz

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